ANALYSIS LABORATORY
AGRI-FOOD AND ENVIRONMENTAL

NOTE! This site uses cookies and similar technologies.

If you not change browser settings, you agree to it. Learn more

I understand

Estudio cuestiona beneficios aparentes de ingerir diez piezas de frutas y hortalizas al día

Recientemente se ha publicado un artículo en la Revista Internacional Epidemiology donde evidencia la ingesta de frutas y verduras a diez porciones por día (800 gramos) podría reducir aún más el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.
 
Pero el vínculo entre verduras y la prevención de la enfermedad no siempre está claro. Por ejemplo, en 2010 el Estudio Prospectivo Europeo sobre cáncer y nutrición (EPIC), sólo encontró una pequeña disminución en el riesgo de cáncer asociado con el consumo de frutas y verduras.
 
Otros estudios han reflejado los beneficios de consumir más de cinco porciones por día por parte del Estudio sobre Salud en Inglaterra donde informaba de que la tasa de mortalidad entre los que comían una media de una porción al día era el doble de entre aquellos que consumían más de 7 piezas por día.
 
Pero la ingesta de frutas y verduras no era la única cosa relacionada con la mortalidad. El grupo que ingería uno al día también eran más propensos a envejecer,  aparte de ser físicamente inactivos.
 
Los datos mostraron que quienes comieron de tres a cinco porciones de frutas y verduras tenían un 25 por ciento menos de probabilidades de morir que el grupo de uno al día. Aquellos que comieron de cinco a siete porciones diarias tenían un 6 por ciento menos de probabilidades de morir y aquellos que consumían más de siete se redujeron esta probabilidad un 3 por ciento. Esto significa que el beneficio más grande fue la de incrementar el consumo de fruta y verdura a un máximo de cinco al día, publica The Conversation.
 
 
No obstante, el diario digital revela que tampoco se sabe con certeza si el consumo de más de cinco piezas de frutas y verduras en realidad provoca estos beneficios aparentes. Es posible que sean debidos a otros factores vinculados, como una menor ingesta de grasas saturadas. La mayoría de los investigadores tratan de ajustar sus datos para tener esto en cuenta estos factores.