LABORATORIO DE ANALISIS
AGROALIMENTARIO Y MEDIOAMBIENTAL

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La bestia negra de la industria alimentaria es una bacteria y se llama Listeria

Como consecuencia de ello, seis de ellas han fallecido, dos empresas han echado el cierre y 46 trabajadores se han quedado sin empleo. Este caso pone de manifiesto la importancia de la seguridad alimentaria y la peligrosidad de Listeria monocytogenes, el microorganismo más temido por la industria de los alimentos y sobre el que cada día se habla más.Sin ir más lejos, en el momento de escribir este artículo se ha notificado un brote de listeriosis en Sevilla y Huelva causado por el consumo de carne mechada y que ha afectado por ahora a 40 personas, cuatro de las cuales han tenido que ser hospitalizadas por complicaciones como meningitis y bacteriemia (presencia de bacterias en la sangre). No son los únicos casos, ni mucho menos. En los últimos meses se han conocido otros, también causados por Listeria monocytogenes, que han alcanzado una notable repercusión debido a su gravedad. Entre ellos, algunos como los siguientes:
 
En Francia, el pasado mes de mayo una mujer de 64 años falleció y otra perdió el bebé que esperaba tras consumir queso poco curado elaborado con leche cruda.
 
 
En junio, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) alertó de un brote registrado en cinco países europeos, causado por el consumo de salmón ahumado y que desde el año 2014 ha afectado a 22 personas, de las cuales cinco fallecieron.
 
En octubre de 2018, un brote registrado en Austria, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Reino Unido causado por el consumo de maíz congelado afectó a 47 personas, de las cuales 9 fallecieron.
 
El brote de listeriosis más grave jamás registrado sucedió hace unos meses en Sudáfrica, concretamente entre el 1 de enero de 2017 y el 10 de mayo de 2018, con un total de 1033 personas afectadas y 204 fallecidas. Fue causado por el consumo de salchichas de Bolonia, un producto cárnico parecido a la mortadela.
 
¿Son casos puntuales o hay mayor incidencia de listeriosis?
Durante 2017, se confirmaron 285 casos de listeriosis en España. La cifra no parece muy alta, considerando que hablamos de un país de casi 47 millones de habitantes. Y lo mismo ocurre si la comparamos con la incidencia de campilobacteriosis, la enfermedad bacteriana de transmisión alimentaria más frecuente. En ese mismo año, 2017, se registraron 18.880 casos de esta patología, una cifra 66 veces superior a la mencionada anteriormente. Sin embargo, se habla mucho más de la listeriosis. La pregunta es obvia: ¿por qué esta enfermedad recibe tanta atención y es tan temida pese a tener esa incidencia que aparentemente es tan baja?
 
Hay varios motivos que lo explican. Uno de ellos es que el número de casos de listeriosis es cada vez mayor. Precisamente el pasado mes de junio el Instituto de Salud Carlos III advirtió sobre la importancia de este patógeno y su incidencia tras la publicación de un estudio sobre la situación de la listeriosis en España. En él se señala que entre los años 1997 y 2015 se produjeron 5.696 hospitalizaciones relacionadas con la enfermedad, lo que sería solamente la punta del iceberg, ya que solo los casos más graves requieren hospitalización. Por su parte, la EFSA también señala que la listeriosis podría ser una enfermedad emergente en Europa y estar infradiagnosticada.
 
El aumento de los casos de listeriosis notificados se debe presumiblemente a que ahora se registran mejor que en el pasado. Basta decir que en España esta enfermedad comenzó a considerarse de declaración obligatoria en el año 2015. Además, hay que considerar que no siempre es fácil de diagnosticar ni registrar debido sobre todo a dos razones. Por una parte, muchas de las personas que contraen la enfermedad sufren síntomas más o menos leves o similares a los de una gripe (fiebre, dolor muscular, diarrea, etc.), así que ni siquiera acuden al médico y por lo tanto no se notifica (de hecho, se estima que el 10 % de las personas que la contraen, ni siquiera muestra síntomas). Por otra parte, el periodo de incubación puede ser de hasta 70 días, con lo cual a veces es tremendamente difícil identificar un brote y su origen. Esto explica que se produzcan casos como el de Sudáfrica, donde esa tarea llevó más de un año.
 
Fuente: rica.chil.org